Alimentos no tan sanos como creías – 5 mentirosos

Alimentos no tan buenos para nuestra dieta
Alimentos no tan buenos para nuestra dieta

Hoy en día es fácil perderse en el inmenso océano de contenidos que ofrece internet cuando se nos ocurre ponernos a buscar información sobre el fascinante mundo de los alimentos y la nutrición. Desde las recomendaciones sobre alimentos prebióticos hasta los proteicos, los mensajes del mercado bombardean nuestros cerebros. Es sencillo liarse. ¿Qué alimentos son buenos para mí?, ¿cuáles no lo son?, ¿qué decisión debería tomar como consumidor consciente? Te propongo una base de conocimiento extra para ayudarte a responder estas preguntas.

Algunas ensaladas:

Las ensaladas son uno de esos alimentos que se han convertido en la base fundamental de muchas dietas pensadas para el fitness. Con el reciente interés por una vida más saludable, verás que casi puedes encontrarlas en prácticamente todos los restaurantes, incluso en los de comida rápida. Parece sencillo pensar que estás tomando la decisión más saludable al optar por este plato puesto que su base principal es la lechuga, pero has de tener en cuenta todos los demás alimentos que agregas a este clásico culinario.
Pongamos como ejemplo la ensalada de pollo crujiente. Comienza con una base de lechuga romana, pero luego se le añade –entre otros alimentos- pollo frito. Si además le añadimos una buena cantidad de tu salsa favorita, nos encontramos ante un plato que supera las 1.450 calorías y los 96 gramos de grasa total. Sería mejor comernos la hamburguesa más grande de esa cadena de comida rápida que tienes ahora mismo en tu cabeza 
Comencemos de nuevo eligiendo mejor los alimentos: empecemos por vegetales de hoja oscura -cuyo valor nutricional es muy superior-, vinagretas para el aderezo, proteínas limpias como los huevos o el pollo, algunas grasas saludables como las aceitunas o el aguacate y no te cortes en agregar todos los vegetales que se te ocurran. Sustituye las salsas –que suelen contener mucho azúcar- por un aderezo de aceite, sal y tu fruta favorita, por ejemplo, o recurre a los clásicos como la lima, el limón o el vinagre –mejor si es de manzana.-

Barritas energéticas:

Lo sé: preparar un buen desayuno requiere tiempo y alimentos como las barritas de grano, fibras y proteínas parecen estupendas para un tentempié rápido… pero no son todo lo buenas que parecen. Primero, estas “pequeñas tramposas” suelen contener cantidades enormes de azúcar, que no es la mejor opción para comenzar el día y pueden llevarte a estados de decaimiento en la tarde, irritabilidad y aumento de peso.
Muchos fabricantes alardean de su contenido en fibra, proteínas, vitaminas y otros nutrientes saludables, pero por lo general y lamentablemente, todos esos componentes suelen ser agregados de forma artificial. Si de verdad buscas comer algo sano que te permita comenzar tu día a tope de energía, toma un buen puñado de nueces o un huevo duro con una pieza de fruta. Más simple y sano, imposible.

Zumos de frutas:

Quizá la única cosa peor que comerse una dosis oculta de azúcar por la mañana es ¡bebérsela! Esta es la realidad de los zumos de frutas: la mayoría de ellos contienen azúcares añadidos. Aunque la etiqueta de tu zumo diga 100% natural, tu cuerpo procesa los azúcares naturales y los procesados de forma similar. Y como la fibra es generalmente eliminada de la ecuación durante el procesado de las frutas, el azúcar alcanza tu torrente sanguíneo de forma inmediata, sometiendo a tu páncreas a un estrés nada sano. Sin duda la fruta contiene gran cantidad de vitaminas, por eso acertarás en tu apuesta si ingieres la fruta con toda su fibra en lugar de su zumo.

Alimentos procesados de contenido calórico controlado, los famosos “¡con solo … kcal!”

Usar cantidades controladas de todos los alimentos puede ser una buena base para conseguir la ingesta de calorías adecuada; por eso la industria ha creado esos paquetes de alimentos con contenido calórico de 99 kcal. Si alguna vez has acudido a ellos, ya conocerás sus efectos: te quedas con hambre siempre, puesto que básicamente son una mezcla de carbohidratos vacíos y aire. Sí, has leído bien… aire. Si tienes hambre y estás buscando un aporte de energía para la tarde, los carbohidratos son perfectos pero te sentirás más saciado y evitarás el bajón si añades proteínas y grasas saludables.

Cualquier cosa etiquetada como libre de azúcar.

Los alimentos sin azúcar se han expandido rápidamente en el mercado. Seguro que más de una vez has pensado “demasiado bueno para ser sano”, y tienes toda la razón. Para conseguir el sabor dulce, los fabricantes añaden alcoholes de azúcar en lugar de azúcar real, lo que reduce su contenido calórico. El problema es que el cuerpo procesa los alcoholes de azúcar de manera diferente al azúcar real. Parte del proceso de digestión sucede cuando los productos químicos liberados en el estómago le dicen a nuestro cerebro que está satisfecho. Cuando el cerebro piensa que está consumiendo azúcar, el anhelo de dulzura continúa hasta que lo ha conseguido y aquí viene el problema: que para nuestro cerebro, el alcohol de azúcar no es azúcar. Algunos estudios incluso han demostrado que las personas que consumen varias bebidas dietéticas en un día, en realidad terminan ingiriendo más calorías que los que optan por bebidas “normales”. En pocas palabras: si de verdad quieres hacerlo bien, ve a lo real. Evita los procesados y elige frutas completas, como hemos visto antes.

Artículo adaptado por: Natalia López-Maroto
DIRCOM – Anytime Fitness Iberia

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