Cuerpo sano in mens sana

Cuerpo Sano in Mens Sana
Cuerpo Sano in Mens Sana

El menú que el mundo moderno no se ha atrevido a contarle sobre su cuerpo.

 

Entrante: la vuelta a la tortilla.

 

“Mens sana in corpore sano”

 

¿Quién no ha oído esta frase alguna vez en su vida? Sobre todo cuando llega el momento de volver al cole después de las vacaciones y no sabemos si darnos a los coleccionables o al gimnasio o a estudiar nuevos idiomas. Voy a intentar en este post hacerles decantarse por la mejor opción de las tres -si no les queda más remedio que decidirse por solo una.-

 
Volviendo a la frase del comienzo, en resumidas cuantas todos entendemos en definitiva que, para ser felices y tener la azotea en condiciones, tenemos que cuidarnos. Que no hace falta llegar a tener un cuerpazo como el de la Chifer o del tal Grey (el de la habitación divertida, no el de la Anatomía), pero sí cuidarnos y edificar un templo digno para nuestra existencia más profunda: nuestra psique. Hasta aquí todos de acuerdo, ¿verdad?
 

Pues hoy les voy a desvelar un secreto… ¿Y si les digo que esto que entendemos se aleja al cien por cien del significado original de la frase?, ¿que el autor no quería transmitir amor ninguno por los cuerpos hercúleos y las curvas praxitelianas sino más bien todo lo contrario?
 

Señores míos… ¡Vivimos engañados!

 

Les cuento. El origen de esta frase se sitúa en Roma, en la mente de un poeta; un tal Juvenal, que se encargó de incluirla dentro del cuarto libro de su obra “Sátiras”, un conjunto de poemas recopilados en cinco libros en los que, en clave cómica, satírica e hiperbólica, se despachó a gusto con la forma de vida de la Roma pagana.
 

La traducción de su contenido dice así:
 

“Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano.
Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte,
que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza.
Que pueda soportar cualquier clase de esfuerzos,
que no sepa de ira, y esté libre de deseos […]”

 

Por si no se les da bien la poesía, en palabras paganas, viene a decir:
 

Un cuerpo sano no es más que el mero contenedor necesario para dar cobijo a una mente sana.

 

Entonces… ¿en qué momento y quién le ha dado la vuelta a la tortilla? y lo que es peor: ¿con qué fin? mente – cuerpo, cuerpo – mente.
 

Plato principal: la conspiración del huevo o la gallina… ¿la de los huevos de oro?

 

Una que es muy dada a las teorías conspiratorias y defensora de la idea de que el amor por amasar capital se nos ha ido de las manos, responde a las tres preguntas con una misma frase: “Poderoso caballero es Don Dinero.”
 

El cuerpo físico se ha convertido en toda una industria y hay que tenerlo sano a toda costa. De la cabeza ya hablaremos.
 

A lo que íbamos: que nuestro mundo occidental invierte mucho más tiempo y dinero en cuidar más el envase que la esencia. Suplementos nutricionales, y ¡anda que no hay!, dietas de todo tipo según las modas del momento, cremitas, productos macrobióticos, probióticos, ecológicos, pastillas, analgésicos, antivirales, antigripales, antihistamínicos, antiinflamatorios, antibióticos… A estos últimos yo les llamo “los antipersona” porque son como tal en el sentido más amplio de la palabra: una mina para los laboratorios farmacéuticos y una bomba para el organismo de quien los toma.
 

La medicina occidental ha llegado a un punto de deshumanización en el que la causa y el efecto tienen que ver mucho con lo mercantil y poco con lo humano.
 

– ¡Enhorabuena! Ha sido agraciado con una enfermedad rentable. Nos esforzaremos por hacerle todas las pruebas necesarias y darle toda la química posible para su mejoría.

– Entonces doctor, ¿usted cree que me curaré?
– Por supuesto, señor, no se preocupe. Venga a verme todas las semanas y tómese estos medicamentos. Hoy en día la ciencia hace milagros.
 

¿Es la primera vez que escuchan un discurso como este? Apuesto a que no.
 

Mientras hay fe hay esperanza.

 

Médicos de todo el mundo hablan de enfermedades psicosomáticas, es decir, enfermedades derivadas de la interrelación entre la mente y el cuerpo. Muchos oncólogos refieren que algunos pacientes llegan a sus consultas con una doble sintomatología: la propia de la enfermedad y la depresiva, sin que se haya podido determinar aún quién llegó antes: la depresión o el cáncer. “El huevo o la gallina.”
 

Lo que la medicina occidental olvida es el cuidado de la salud, la prevención y la capacidad de recuperación del propio organismo.
 

Nuestro cuerpo es una máquina casi perfecta con capacidades realmente fascinantes que, cada día nos pasan desapercibidas. ¿Saben que durante el sueño su cerebro sigue trabajando para reparar, regenerar y limpiar los más de 60 trillones de células que tiene nuestro organismo?
 

Ya hemos hablado mucho en este blog de los muchos beneficios que el deporte puede aportar a nuestro organismo y a nuestra mente y no quiero ser pesada pero permítanme que lo sea porque, en un país donde la gente no se preocupa por pagar 18 € por un gin-tonic y se bebe unos cuantos en una sola noche del fin de semana, y viene a un gimnasio a regatear porque la mensualidad (esto son al menos 30 días) supera los 45 €… creo que algo grave está pasando.
 

Así que me tomo la licencia una vez más, a modo de breve recordatorio de incluir a continuación algunas de las múltiples ventajas que tiene invertir alrededor de 45-50 € al mes en su salud: el templo de la mente sana.
 

– Se ahorrarán un montón de dinero en medicamentos, visitas médicas y antidepresivos.
– Es la cuota de club social más barata que puede encontrar, por prestación de servicios asociados.
– Mejorarán su estado físico y tendrán la oportunidad de acercarse a lo que realmente quieren ser, tanto en su aspecto como en lo que hay dentro de su cabeza.
– También ahorrarán un pastizal en compras innecesarias, terracitas, productos milagro, etc. ¿No les parece una mejor manera de utilizar el tiempo libre?
– Puede que encuentren en nuestros clubes su vocación, al amor de su vida o la razón de su existencia.
– Se reirán, sudarán y experimentarán sensaciones –incluso de dolor, ¡pues claro!- que no habían sentido nunca antes.
– Es posible que se vean en la necesidad de dejar de fumar cuando sientan que la cinta de correr, la elíptica o la bici trabajan a más velocidad que sus pulmones (con el consiguiente ahorro de patologías asociadas y dinerito para su bolsillo.)
– Tendrán más cosas que contar a su pareja al llegar a casa, a sus compañeros de trabajo al día siguiente o a sus amigos durante el finde.
– Dicen en mi pueblo que “cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo.” Mantener la mente ocupada unas horas cada día en el gimnasio, les alejará de otros tormentos, odios, rencores, pensamientos catastróficos, discusiones con su pareja o tiempo invertido en leer o compartir bulos y otras chorradas varias en nuestras pobres redes sociales… Aunque solo sea porque tienen menos tiempo libre para ello.
 

Y podría seguir escribiendo mucho más, pero las otras, las razones de siempre, ya se las saben y las pueden encontrar en cualquier otro blog, que hay muchos.
 

Para terminar, solo nos queda el postre: Medice, cura te ipsum.

 

Hace poco leí en una de ellas una frase que me encantó: “Algunos han venido a esta vida para experimentar. Otros para demostrar científicamente aquello que los experimentadores ya saben existencialmente.” Lamentablemente, su autor es el tipo que más frases tiene registradas a su nombre: un tal “Anónimo.”
 

Quiero aconsejarles con esto que se dediquen a sentir más y sentarse menos. Fíense de su intuición y de su instinto. Y no busquen excusas para no venir a entrenar, que nos conocemos. Porque, señoras y señores, en pleno siglo XXI se nos olvida que “no hay más y mayor conflicto que el que se alimenta desde dentro” y nos dedicamos a desaprender lo que ya antaño hubimos aprendido. Así que corran a darse de alta en nuestros clubes ¡que el tiempo apremia!
 

¡Feliz vuelta al cole… A su salud!
 

Autora: Natalia López-Maroto
DIRCOM – Anytime Fitness Iberia

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