Gripe y entrenamiento

Gripe y entrenamiento
Gripe y entrenamiento

La temporada del resfriado y la gripe está sobre nosotros y siempre surge la misma pregunta: “¿Debo hacer ejercicio cuando estoy enfermo?” Hay pocas cosas más frustrantes que estar motivado, en tu mejor momento físico y mental, disfrutando a tope de tu entrenamiento y de los progresos que vas haciendo y, de repente una mañana, despertar sintiéndote como … bueno, ya sabes: la gripe ha llegado para quedarse.
 
Todos somos conscientes de la necesidad de mantener alta nuestra motivación y poner de nuestra parte para vencer la pereza ese día que no nos apetece ir a entrenar, pero no podemos controlar cuando nos ponemos enfermamos y no podemos elegir cuándo la gripe nos deja hechos un trapo. Debemos valorar y ser conscientes de que, en esos casos, hacer ejercicio puede hacernos más daño que bien.

 

Tu gripe es súper contagiosa… ¡Aléjate de mí!

 

La regla general -y simplemente por buena etiqueta en el gimnasio o incluso en cualquier otro lugar público- es que, si estás en los días contagiosos de tu gripe, te quedes en casa y hagas allí el ejercicio que puedas y te apetezca.
 
Los gérmenes pueden vivir en superficies duras –como las pesas y cualquier parte de las máquinas y bancos- durante horas. Y el virus de la gripe aún más. El ciclo de la gripe funciona de la siguiente forma: desde que contraes el virus de la gripe, eres un bicho contagioso durante los primeros 5-7 días. Ten en cuenta que a veces estás enfermo días antes de que muestres los primeros síntomas. El pico más contagioso de la gripe coincide más o menos con esos días en los que no puedes con tu alma. Luego ya vas mejorando poco a poco hasta que tu cuerpo vence la invasión.
 
Tienes que tener también en cuenta que tu cuerpo está luchando por algo mucho más importante que tu aspecto físico, tu elasticidad, tu peso corporal o tus avances en el gym: está luchando contra la infección del virus de la gripe y es una tarea en la que requiere de todo su esfuerzo si quieres deshacerte de él cuanto antes. El reposo hará que las células de tu cuerpo se centren en lo que tienen que hacer y que tu cuerpo destine todos sus recursos a lo que de verdad importa en ese momento.
 
Según pasen los días y te vayas encontrando mejor, puedes ir incorporando poco a poco ejercicios que hacen uso de tu propio peso corporal para comenzar a moverte. Si tienes algo de equipo en casa y quieres hacer uso de él, también puedes ir incrementando peso e intensidad, según tu cuerpo te lo vaya permitiendo.

 

El ejercicio físico, la mejor vacuna contra la gripe.

 

Tienes un importante arma a tu favor y es que las personas físicamente en forma suelen tener sistemas inmunológicos más fuertes que les permiten recuperarse de la mayoría de las enfermedades más rápido y por lo general tienen síntomas más leves que las que no hacen ejercicio regularmente.
 
Es otra de las grandes ventajas del ejercicio físico: cuando te mantienes activo, tu cuerpo funciona, se mantiene alerta, tiene más energía, duermes mejor, mejoras tu circulación y por tanto tus células están más fuertes y se recuperan con mayor facilidad, promoviendo una curación más rápida. Así que si eres de los que entrena regularmente…

 

¡felicidades por tu trabajo y labor preventiva!

 

La semana que viene te cuento cómo diferenciar si tienes una gripe o un resfriado. Hasta entonces:

 

¡Sigue adelante con tu entrenamiento para protegerte de los virus!

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