Otoño… ¡a tu salud!

El otoño no es tan malo
El otoño no es tan malo

El otoño ya llegó, con sus colores rojos, marrones y amarillos. Nos traerá días de lluvia, de viento fresco, noches más largas, días más cortos y también sus temidos efectos asociados. Pero… ¿Te has parado a pensar por qué tiene tan mala fama?

 

Intentando arrojar un poco de luz y justicia divina sobre esta hermosa estación que acabamos de comenzar, escribo este artículo para animarte a vivir los próximos meses con otra perspectiva, un poco más amable y alegre. ¡Menudo reto… A ver si lo consigo!

 

Desde el punto de vista fisiológico, son muchos los estudios realizados por importantes Universidades de todo el mundo al respecto. Casi todos apuntan hacia el mismo lugar: serotonina, melatonina, cortisol… Todos estos nombres que ya forman parte de nuestra familia, – bendito Dr. House – son los de las hormonas que tienen que ver con el sol, las horas de luz que recibimos, la felicidad o el cansancio. Es decir, éstos parecen ser la causa fisiológica del jet lag otoñal.

 

Desde el punto de vista psicológico, se han llevado a cabo casi los mismos estudios y teorías, no demasiado concluyentes, acerca de las causas posibles del estado mustio de los mediterráneos cuando llegan los temidos meses de octubre y noviembre. Veamos a continuación algunas de las más visibles:

 

La vuelta a la rutina tras el período vacacional.

 

A estas alturas nos hemos instalado en el ritmo “de invierno.” Esa vuelta a la rutina, que contrasta terriblemente con el anterior período vacacional, en el que todo es descanso, fiesta, falta de preocupaciones, largas horas de sol en las que da tiempo a salir a la calle y tomarse unas cañas en las terracitas, ver a los amigos, hacer deporte al aire libre hasta casi las doce de la noche, comer helados por la calle hasta las tantas para combatir el calor, etc. ya es un hecho.

 

Cambio de horario y la oscuridad:

 

Para qué hablar del cambio horario del fin de semana pasado… ¿Es que no había otro mes con mejor fama? A esto le llamo yo: “hacer leña del árbol caído.”  Como ventaja, tuvimos un fin de semana con una hora más. Como desventaja, a las 6 de la tarde ya es de noche y nos apetece llegar a casa y tumbarnos en el sillón a dormir, aunque sean las 8 de la tarde.

 

La oscuridad, los colores grises -y eso que este año el otoño y no hablemos de la lluvia se resisten- nos provocan un estado de ánimo más bajo, decaído e inapetente.

 

¡Resiste! No dejes que la pereza del otoño te pueda.

 

¿Otra vez Navidad?

 

Estarás de acuerdo conmigo en que cada año la Navidad llega antes. A los que sois padres, os entra la llorirrisa. A los que tenéis “cuñao” os dan ganas de poneros malos para tener la excusa perfecta. Y a los que no tenemos ni lo uno, ni lo otro, ni lo otro tampoco, nos da por buscar la manera de desaparecer hasta el 7 de enero, bien sea viajando, bien sea buscando un retiro de silencio… bien sea metiendo la cabeza bajo tierra como las avestruces. ¿A cuántas personas conoces que aún les guste la Navidad?

Ha llegado el momento de darle una oportunidad al otoño

 

Seguro que se te ocurren algunas otras razones, pero no creo que sean demasiado importantes. Entonces, hombre, visto así… Tampoco es para tanto.

 

¡Venga, va! Hagamos un pequeño esfuerzo entre todos para desmitificar a esta estación del año. ¡Si es que a la pobre la hicieron simple desde su nacimiento! Fíjate en las otras estaciones: prImAvErA, vErAnO, InvIErnO… qué riqueza de vocales, ¡oye! Y al pobre otoño ¿qué? OtOñO.

 

Siguiendo con mi declaración de intenciones inicial, concreto que mi propósito en este artículo es convertir el mustio OtOñO en un OOOOOtOOOOOOOñOOOOOO, el mes ¡ooooohhhhhhhh! Veamos cómo lo hacemos. Al gusto de Jack el Destripador: “vayamos por partes”

 

Los niños:

Lo primero de todo es no transmitirles nuestro poco cariño por esta estación. Es un mes genial para salir a la Naturaleza, para enseñarles cosas y hacer que jueguen con las texturas y colores de las hojas y los frutos de esta estación. Llévales al parque, al campo y haz con ellos manualidades con todo lo que encontréis que os llame la atención.

 

Un truco para el próximo año: para que el cambio horario sea menos duro para ellos, intenta ir adelantando paulatinamente sus horarios. Con 10 minutos de adelanto a la semana será suficiente y les ayudarás a no tener que afrontar el cambio de una forma tan brusca. Este consejo también vale para los papás.

 

¡Ah, y cuidado con los resfriados!

 

Las mascotas:
Los otros locos bajitos de la casa. Ellos también se resfrían, así que trata de que no se mojen o secarlos al llegar a casa para que no mantengan el la humedad y el frío. Y ya sé que en el otoño y el invierno da mucha más pereza sacarles a la calle a pasear, jugar, etc. pero lo necesitan igual que el resto del año. Es una época ideal para sacarles al campo. El ejercicio nos viene bien a todos y el aire limpio más. Si vives en la ciudad, es la excusa perfecta para moverte a la montaña o al campo y respirar un poco de aire fresco. Si eres de los que tiene mascotas que duermen en la calle en los meses fríos, por favor, plantéate si la vida que les estas dando es la mejor.

 

El jardín:
La naturaleza, como ya sabemos, es muy sabia. La madre Tierra sabe cómo regenerarse y alimentarse a sí misma. Piensa en el precioso proceso que comienza cada otoño. A veces vamos por la vida con tanta prisa que nos perdemos cosas maravillosas.

 

Los árboles perderán sus hojas, que caerán al suelo y tras su descomposición se convertirán en nutrientes. Comienza un proceso de letargo, de recogimiento, de descanso, en el que el Reino Vegetal prepara su gran apogeo que tendrá lugar la próxima primavera. Es el mejor momento del año para trasplantar y sembrar. Es decir: crear vida futura.

 

Seguro que en los 89 días y 20 horas que tendrá la estación que acaba de comenzar, paseas en algún momento por un parque, un bosque o la montaña. Intenta observar y mirar a tu alrededor con esta nueva perspectiva. Para mí es una “cura de humildad” en la que me doy cuenta de lo mucho que he perdido mi esencia y lo pequeña que soy en comparación con algo tan grande, tan equilibrado, tan sabio y tan hermoso como la Naturaleza.

 

La casa:
Hablemos de nuevo de renovación, de nuevas energías, de eliminar todo aquello que ya no usamos y dar paso a todo lo nuevo que está por llegar. Es el momento de cambiar la ropa de verano por la de invierno. Aprovecha este momento para deshacerte de todo aquello que te sobra, sea ropa, sean muebles, sean papeles… Todo fuera. Deja que tu casa se llene con este nuevo aire fresco y quítale peso, dale movimiento. Aprovecha para renovar la pintura, cambia los cuadros de sitio, dale un nuevo aire a tu alrededor. Buena idea hacerlo también en tu despacho.

 

Cuerpo y alma:
Como acabamos de ver en el jardín, el otoño es la época de siembra, es decir la época en la que planificar y comenzar proyectos desde la raíz que verán sus frutos en un futuro no muy lejano.

 

El equinoccio es un momento de equilibrio. El día tiene una duración igual a la noche en todos los puntos de la Tierra. Es un momento de exactitud. El sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste.

 

Respecto a nuestro cuerpo, la piel es nuestro órgano más grande, luego tiene sentido cuidarnos por dentro, pero también por fuera. Igual que los árboles pierden sus hojas, debemos empezar por eliminar la piel muerta para dar paso a la frescura de las nuevas células. En el otoño la piel aparece visiblemente más seca, con menos luminosidad y agotada después del largo verano. Las marcas de la edad se hacen más visibles y el tono, tras desaparecer nuestro adorado bronceado, se torna gris y apagado. Un buen consejo es comenzar por la exfoliación, para después continuar con una hidratación profunda y reparadora.

 

Muy ligado a ello, hablemos también de la alimentación. Haciendo mención una vez más a la sabiduría de la Naturaleza, la recomendación es consumir productos de temporada. Ha pasado el verano, la estación de los excesos y de profundo desgaste para las células de nuestro organismo por dedicarle menos horas al sueño, la falta de humedad, la exposición al calor, tantas horas de sol, la sal del mar, el cloro de la piscina… Frutas como las peras, manzanas, membrillos, caquis, pomelos, aguacates, mandarinas, granadas, mangos, chirimoyas, naranjas y kiwis, y verduras como la calabaza, calabacín, boniato, berenjena, pimiento, zanahoria, puerro, acelga, nabo, coliflor, hinojo, rábano, col, lombarda, espinaca, brécol y apio irán apareciendo en nuestras tiendas y supermercados según avance el otoño para ayudarnos a recuperar nuestro organismo. ¿Te fijas en qué tienen en común todos ellos? Son especialmente ricos en antioxidantes. Una gran farmacia natural para llevar a nuestras mesas.

 

Tu entrenamiento:
Como hemos visto, en el otoño nuestro organismo baja el ritmo y se acerca a una etapa de recogimiento. Es posible que no te apetezca tanto venir a entrenar y te de pereza. Recuerda en este momento la importancia de entrenar cada día, la importancia del ejercicio físico en tu salud -tanto física como mental– y la importancia de la perseverancia para conseguir tus objetivos.

 

Recuerda que en tu club te esperamos cada día y estamos a tu lado para motivarte, para ayudarte a conseguir tus objetivos y para elegir ese entrenamiento que se adapte mejor a tu estado físico y anímico. ¿Qué tal probar alguna clase dirigida nueva? Entrenar con otros es muy divertido y motivador ¡anímate!

 

Por lo tanto…

 

El otoño no es tan malo, lo mires por donde lo mires.

 

Es una oportunidad de renovación, de sembrar nuevos proyectos y de recogernos en nuestro yo interior. ¡Aprovéchalo! pero no abandones tu entrenamiento, por grises que se vuelvan los días, por mucho que bajen las temperaturas, que haya menos horas de sol, llueve o nieva.

 

¡Te esperamos!

 

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