¿Estoy resfriado o tengo gripe?

Resfriado o gripe
Resfriado o gripe

Seguro que más de una vez has utilizado expresiones como “estoy de nuevo resfriado” o “tengo un gripazo horrible” sin pensar o conocer realmente la diferencia entre estas condiciones.
 
Ha llegado el momento de arrojar un poco más de luz sobre esta duda tan común, para ayudarte a actuar correctamente en cada caso, puesto que dependiendo de que sea una u otra tu dolencia, deberás adaptar tu nivel de actividad y por supuesto entrenamiento.
 

Escenario 1: solo es un resfriado…

 
Te voy a enseñar un truco muy sencillo de recordar: la regla de por encima del cuello. Si tus síntomas incluyen únicamente secreción nasal, tos seca o estornudos, ojos llorosos y presión en la cabeza, lo más probable es que estés ante un simple resfriado y entonces puedas hacer más o menos una vida normal, dentro de lo que te apetezca.
 
Podrás entrenar con algo menos de intensidad cuando no te encuentres en los momentos contagiosos de tu resfriado, adaptando tu rutina de ejercicios a cómo te encuentres. En los primeros días, cuando eres un “peligro para la población” porque estás en plena fase de contagio, lo mejor sería que te quedaras en casa y adaptaras tu rutina a ejercicios que puedas hacer allí.
 
Hacer un entrenamiento de cardio con la nariz congestionada, puede ser bastante complicado y no muy agradable, aunque no imposible. Escucha a tu cuerpo y él te dirá lo que necesitas, en la medida que necesitas. Recuerda que si un día no te apetece entrenar, no pasa nada. Tu cuerpo está centrado en lo que de verdad importa en este momento que es ganarles la batalla a tus invasores.
 
Aunque en general, deberías poder efectuar cualquier ejercicio y grupo muscular, es recomendable que prestes atención a cómo te sientes durante su ejecución y ajustarlo según creas necesario.

 

Escenario 2: La cosa se complica… parece algo más que un resfriado.

 
Si el malestar se reparte por el resto de tu cuerpo y los síntomas llegan a zonas por debajo del cuello: tienes congestión en el pecho, dolores musculares o malestar estomacal y especialmente si tienes fiebre.
 
Si tienes cualquiera de estos síntomas: malestar en el estómago, fiebre, agotamiento físico entonces no queda más remedio admitir que has cogido una gripe y, en este caso, no tiene sentido tratar de hacer ejercicio.
 
Descansa, bebe muchos líquidos no alcohólicos y consulta a tu médico si ves que los síntomas no remiten o incluso empeoran, especialmente en el caso de la fiebre.
Si tienes fiebre, tu cuerpo tenderá a deshidratarse fácilmente, por lo que el ejercicio en esta condición está absolutamente desaconsejado porque sólo empeorará las cosas. Debes descansar hasta que tu temperatura sea normal durante al menos 24 horas, sin la ayuda de medicamentos antitérmicos para reducir la fiebre.
 
Los dolores musculares que sufrimos durante la gripe, son la manera que tiene nuestro cuerpo de decirnos que su temperatura corporal es elevada y que está utilizando la mayoría de sus recursos luchando contra un virus. Hacer que tu sistema inmunológico tenga que elegir entre gastar tu energía en tu entrenamiento o combatir el virus de la gripe sólo prolongará la enfermedad.
 
¡Ya pasó lo peor!… Ok, me siento mejor. ¿Cuándo puedo volver a entrenar al 100% otra vez?
 

Escucha a tu cuerpo como cuando tienes que recuperarte de una lesión.

 

Puede llevarte más de una semana superar un resfriado y un par de semanas o más para recuperarse completamente de la gripe.
 
Cuando sientas que puedes respirar fácilmente, ya no tienes fiebre durante días, tus niveles de energía vuelven a estar más o menos dentro de lo normal, entonces y solo entonces es seguro comenzar de nuevo tu rutina con una intensidad reducida.
 
Entrenar a un 75% de tu nivel normal de actividad es un buen punto de partida. Es importante no sobrepasar tu esfuerzo al principio. No te precipites o podrás tener una recaída y entonces perderás aún más semanas de entrenamiento.
 
Tampoco te estoy diciendo que te tumbes en la cama o en el sillón durante todo el proceso porque entonces te costará muchísimo volver a tu entrenamiento. Si sientes que debes descansar, descansa… sin culpa. Si crees que puedes hacer algo de ejercicio moderado en casa, o salir a la calle a caminar unos minutos, hazlo. Solo escucha a tu cuerpo y dale lo que te pida.
 

Escucha a tu cuerpo y usa la cabeza.

 
Estés o no enfermo, escuchar lo que te dice tu cuerpo, aprender a comunicarte con él y entender lo que te pide, será la mejor herramienta a tu alcance para definir siempre tu nivel de actividad.
 

Es más: podrás aplicarlo a cualquier otro plano de tu vida.

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