6 pasos para una rutina efectiva

6 pasos para una rutina efectiva
6 pasos para una rutina efectiva

Mark Twain dijo: “El secreto para salir adelante es empezar”. Yo añadiría: “… ¡y perseverar!” Crear una rutina efectiva es vital para conseguir los mejores resultados en tu entrenamiento.
Cuando nos fijamos una meta es más fácil dirigir nuestros pasos y poder evaluar en qué punto del camino estamos y, por lo tanto, mantener la motivación. El truco es encontrar las herramientas y trucos que mantendrán esa motivación arriba, una vez que decidimos dar el primer paso.

Establecer una rutina de ejercicios es una gran manera de motivarte y maximizar tus esfuerzos a través de un enfoque basado en objetivos.

El éxito en esta hazaña se mide por el progreso a largo plazo aliñado con pequeños logros a corto plazo. Es decir: celebrar las pequeñas victorias y seguir adelante añadiendo nuevos retos a conseguir.
Las rutinas de entrenamiento son herramientas prácticas que te ayudan a seguir los pasos necesarios para alcanzar tus objetivos. Además, contar con la ayuda de un entrenador personal que te guíe –especialmente al principio- será de gran ayuda para echar a rodar la máquina.
Cada vez que logres una victoria, por pequeña que sea, actualiza tu lista de objetivos a corto y medio plazo, y aprovecha el momento para desafiarte aún más.
Como en todo, los momentos difíciles llegarán: habrá días que no te apetezca entrenar, otros que no tengas mucho tiempo, otros en los que no te apetezca entrenar al 100%… Para ayudarte en esos momentos de “bajón deportivo”, voy a darte unos consejos sencillos a los que puedes acudir siempre.
Hay 168 horas en una semana y, sin excusas, deberías dedicar algunas de ellas a tu salud y bienestar. Incluir el ejercicio físico en tu rutina semanal y fijarte objetivos a corto, medio y largo plazo, hará más fácil esta beneficiosa labor. Verás como muy pronto comienzas a ver los primeros resultados en muchas esferas de tu vida.
Para hacerlo más fácil, te damos 6 consejos:

En primer lugar: haz hueco en tu agenda.

Analiza tu horario diario y semanal y localiza momentos tranquilos entre tus obligaciones y tus quehaceres regulares. Puede parecer increíblemente difícil, pero vale la pena dedicarle un poco de tiempo. Si logras mentalizarte de la importancia y del valor que aportan tus entrenamientos y una alimentación saludable a tu vida, todos los demás aspectos se beneficiarán. Planifica en tu agenda tus entrenamientos ¡y respeta tu cita como si fuera una visita a tu mejor amigo o al dentista!

Rota tus entrenamientos

Una vez que hayas estructurado tu agenda, asigna un objetivo a cada entrenamiento. Es más: intenta que sean dos entrenando dos grupos musculares por día. Por ejemplo, puedes entrenar hombros y tríceps un día, espalda y bíceps otro… etc. Consulta a tus entrenadores y si necesitas más apoyo, recuerda que en nuestros clubes contamos con entrenadores personales que podrán ayudarte a encontrar la mejor manera de entrenar en función de tus objetivos específicos, para maximizar el resultado de tus entrenamientos. Intenta entrenar cada semana todos los grupos musculares: está muy bien hacer cardio pero no como único ejercicio cuando vas a entrenar. ¿Por qué? Principalmente porque puede que te olvides de algunos grupos musculares esenciales para completar el entrenamiento o intervinientes en tu cambio corporal, descompensando la forma en que tu cuerpo se ve, se mueve y lo sientes.

¡Dicen que en la variedad está el gusto!

Celebra los pequeños triunfos.

Tu objetivo final puede ser perder 15 kilos para esa boda. Está muy bien no perderlo de vista pero permanecerás más motivado si celebras la pérdida de tus primeros 5 kilos y después los 10… hasta llegar a los 15. Haya sido difícil o sencillo, el único peligro es que caigas en la complacencia y decidas no esforzarte al máximo o te relajes porque ya vas por el buen camino.

¡Rétate a ti mismo y conseguirás mejores resultados!

 

Trabaja tus debilidades

Seguramente ya conoces tus fortalezas y tus grupos musculares más potentes y de forma inconsciente ya los refuerzas en tus entrenamientos. Pero seguro que también conoces tus debilidades: tienes un lado del cuerpo dominante, has tenido una lesión y de forma inconsciente proteges esa zona en tus posturas o movimientos diarios, tienes zonas del cuerpo más fuertes que otras, problemas de equilibrio y/o poca flexibilidad. Es una buena idea identificarlos para que puedas prestarles más atención y hacer su entrenamiento más fácil.

Cuándo cambiar la rutina

Si llevas tiempo entrenando, seguro que ya has pasado por esto: llevas semanas y semanas entrenando y no ves los resultados que esperas. Suele pasar cuando sigues durante mucho tiempo la misma rutina, entrenas de la misma manera y pierdes la motivación. Sobre todo… ¡Que no cunda el pánico! Es el mejor indicador para cambiar tu rutina de entrenamiento o el tipo de ejercicio que practicas.
Puedes marcarte, por ejemplo, un plazo razonable de 6 semanas. Hazte fotos, mide tu cintura y contorno, pésate y controla el número de repeticiones y pesos que usas en tus entrenamientos.
Si necesita quemar más, o quieres ver resultados más rápidos, descansa menos e incrementa tus días de entrenamiento. Si lo que quieres es ganar volumen y fuerza, prueba a trabajar diferentes partes del cuerpo juntas. Por ejemplo, en lugar de espalda y bíceps, cámbialo a espalda y tríceps. Toma nota también de los grupos musculares en los que has progresado menos e incide más en estos grupos en tu nueva rutina, para conseguir un buen equilibrio.
Por último, no te desanimes. Algunos músculos tardan más tiempo en reaccionar que otros. Ten paciencia, evalúa, reajusta y…

Recuerda que cada paso que das no te acerca a la cima, pero sí te ayuda a estar más cerca de tu meta.

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