Vida consciente: conectado con el aquí y el ahora para sentir y disfrutar del movimiento.

Un artículo de Manuel Bustillo López sobre la vida consciente
Un artículo de Manuel Bustillo López sobre la vida consciente

Una vida llena de nuevas posibilidades.

Cuando introducimos nuevos patrones de movimiento combinados con una atención consciente, el cerebro empieza a crear miles de conexiones nuevas que pueden cambiar nuestra vida. Estos cambios se traducen rápidamente en un pensamiento más claro, en la facilidad de movimiento y en una capacidad de acción mejorada. Gracias a ello, realizamos actividades que jamás hubiéramos imaginado. Con conocimiento nuevo puedes transcender lo que te parecía imposible.

Estrés y ansiedad: las prisas.

A menudo estamos tan activos que pasamos apresuradamente de una cosa a la siguiente con la idea de que, en algún momento posterior, estaremos mejor. Vivimos para eliminar cosas de nuestra lista de situaciones pendientes y al finalizar el día caemos exhaustos en la cama, para levantarnos a la mañana siguiente y poner en marcha de nuevo la misma noria.

Esta forma de “vida”, si es que merece tal nombre, se ve impulsada por las mil diferentes expectativas que nos imponemos a nosotr@s mismos y a los demás, generadas, en gran medida, por nuestra creciente dependencia de una tecnología omnipresente que cada vez acelera más nuestro ritmo de vida.

El estrés es una auténtica epidemia de nuestra época. Si sientes la necesidad de hacer varias cosas a la vez, te molesta esperar, tienes una agenda demasiado apretada, simplemente te cuesta relajarte, es posible que seas parte del 30% de la población que convive con el estrés crónico. Aunque no estés enganchado al estrés como forma de vida, es muy posible que la vida te situé con más frecuencia de lo que desearías ante retos que provocan reacciones de estrés.

Cuando nuestra mente divaga, nuestro cerebro activa una serie de circuitos relativos a cosas que nada tienen que ver con lo que estamos tratando de aprender. Al final, no se produce ningún cambio significativo, nuestras vidas se vuelven monótonas y empezamos a deteriorarnos en nuestra forma de pensar, de movernos y de sentir.

La transformación: rompe con la rutina.

Tod@s tenemos la posibilidad de elegir. Podemos vivir la vida por la “vía rápida”, lanzándonos a toda velocidad de una experiencia a otra, hasta que un día ya no podamos más, o abandonar la autopista e ir por carreteras más tranquilas y silenciosas que, más que estimularnos a correr, ponen a prueba nuestra habilidad para conducir. Al final, llegaremos al mismo destino, pero las diferentes rutas por las que viajemos determinarán el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo cuando culminemos nuestro trayecto. No es posible retroceder en el tiempo, pero si podemos aprender a reconstruir un estilo de vida más saludable.

Lo que dice la Ciencia.

La ciencia ha demostrado que el cerebro de un adulto conserva un gran poder de neuroplasticidad, es decir, la capacidad para cambiar su estructura y función como respuesta a la experiencia. Por ejemplo, incluso con una actividad atlética moderada o la práctica de ejercicio diario, las nuevas células cerebrales empiezan a expandirse, generando neuronas y creando nuevas conexiones con otros grupos de células cerebrales. El cerebro tiene una capacidad innata para seguir descubriendo e inventando nuevas formas de actuar y pensar. Está más vivo cuando se le pide que diferencie, es decir, que reconozca matices cada vez más sutiles y que tome decisiones más meditadas, para formar patrones nuevos y alcanzar niveles más altos de complejidad, habilidad, comodidad, fuerza y rendimiento en todo lo que hace.

Concentración corporal.

La concentración corporal va dirigida a desarrollar la sensibilidad y la percepción del propio cuerpo. Sentir, percibir, observar y llegar a ser conscientes de lo que sucede como consecuencia del movimiento y también, durante los estados de inmovilidad que preceden, se intercalan o siguen al movimiento. Tal empresa conlleva, distinguir unas reacciones de otras,compararlas,establecer relaciones y diferencias, llegar a comprender a qué son debidas y en definitiva, vivirlas con profundidad y duración necesarias para que lleguen a ser conscientes y su grabación en el cerebro perdure lo suficiente para poderlas recordar y utilizar convenientemente en el futuro.

Toma de conciencia.

Es lo opuesto a la compulsión y a actuar de forma automática. Tomar conciencia significa que estás aquí y ahora, viviendo el presente. Tomar conciencia es una habilidad que debemos desarrollar a lo largo de nuestra vida si queremos gozar de más libertad y poder elegir. Cuando somos conscientes, podemos vivir más alegres, radiantes y despiertos. Nuestro cerebro prospera cuando crea información nueva y eso es lo que necesitamos para sentirnos vivos, tener entusiasmo y comprometernos con la vida de una manera vital. No basta con muchas horas de ejercicio, lo que importa, es el modo en que prestamos atención mientras practicamos. Como sucede con cualquier otro entrenamiento, el fortalecimiento del músculo de la atención depende de su ejercicio. Pon toda tu atención y concentración cuando practiques ejercicio en los detalles, a fin de cuentas, son los que marcan la diferencia.

Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora. “Una persona que está desconectada de su cuerpo, está desconectada de la realidad del mundo” (Lowen, 1982).

Artículo escrito por Manuel Bustillo López

Coordinador técnico de Anytime Fitness Cádiz.

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