Comer bien en otoño: ¿sabes cómo hacerlo?

comer bien en otoño

Si te has fijado como objetivo comer bien en otoño y no quieres que tu resolución caiga en saco roto, estás en el sitio y el lugar adecuado. ¿Por qué? Porque en las próximas líneas vamos a contarte qué alimentos ricos y saludables son además de temporada. No te lo pierdas porque tenemos una sorpresa para ti. Muchos de esos alimentos están asociados a dichos del refranero popular. ¿List@? Vamos allá.

Comer bien en otoño con estos alimentos

Calabaza

Empecemos por la calabaza, sin duda uno de los alimentos más conocidos de esta época del año. Si quieres comer bien en otoño asegúrate de tener siempre a mano calabazas. Entre sus atributos figura el ser buenas para nuestras defensas, gracias a su elevada cantidad de beta-caroteno que -¡atent@!- nuestro increíble cuerpo transforma en vitamina A para fortalecer nuestro sistema inmune.

Para que veas… Toda la vida llorando cuando nos dan calabazas y ¡resulta que nos están haciendo un favor! Por cierto: ¿quieres saber de dónde viene esta expresión? Pues nada más y nada menos que de los tiempos de Alejandro Magno.

Lo que hoy aconsejamos para comer bien en otoño resulta que se asociaba entonces con propiedades aniquiladoras de la lívido siendo por tanto indispensable para combatir los escarceos amorosos. Con los años los monjes mantuvieron aquella tradición, asegurando que comer sus pepitas ayudaba a cumplir el voto de castidad. ¡Para gustos…!

Granada

Más cosas. Si hay una fruta que en este periodo destaque para conseguir el propósito de comer bien en otoño esa es la granada. Y es que es uno de los mejores antioxidantes naturales que existen, tres veces más potente que el té verde.

Rica en vitaminas A, B y C, en potasio, fibra, flavonoides, taninos y unos cuantos ácidos y “enoles”, la granada es buena para combatir la fiebre, los dolores de garganta, las infecciones de oídos, para luchar contra el colesterol y mejorar la circulación sanguínea.

¿Quieres un consejo? No te desprendas de su piel exterior ni de sus celdillas internas, porque en ellas se encuentra otro de sus maravillosos tesoros: altas cantidades de Omega 5.

Además de para comer bien en otoño, la granada es buena para aumentar tu culturilla general si es que no sabías que esta fruta es protagonista en el escudo de nuestra nación –único caso en todo el mundo-, es también símbolo de fertilidad desde los tiempos de los egipcios hasta nuestros días si viajamos a Oriente, es uno de los bonsáis más apreciados por los japoneses y se torna rosa ante soluciones ácidas y verde ante soluciones básicas. Increíble, ¿no?

Los hongos

¿Bien, hasta aquí? ¡Pues seguimos! Y lo hacemos con una adivinanza… “Tengo sombrero, pero no tengo cabeza, tengo pie, pero no tengo zapato, ¿quién soy?” Otro de los clásicos para comer bien en otoño: los hongos.

Bajos en hidratos de carbono y grasas, y ricos en fibra, sales minerales, fósforo, potasio, hierro, sodio y oligoelementos, los hongos ayudan a nuestros tejidos, a nuestro sistema nervioso, a adelgazar y a combatir la anemia.

Las castañas

¡Claro! ¿Cómo iba a faltar en el listado de los alimentos para comer bien en otoño las famosas castañas? ¡De ninguna manera! El otoño no sería lo mismo sin su inconfundible olor cuando están asadas.

Con 190 kcal por 100 gramos, ya sean cocidas, asadas o crudas, las castañas constituyen una importante fuente de fibra, hidratos de carbono, varias vitaminas del grupo B, potasio y hierro. Por todo ello son muy recomendables para estados de debilidad, agotamiento y para los deportistas.

Anda que no hay dichos castellanos relacionados con este fruto: “no me des la castaña”, “me caen 40 castañas”, “menudo castañazo”, “lo tumbó de una castaña”, “menuda castaña te agarraste el sábado”, ”me sacó las castañas del fuego”… ¿se te ocurre alguno más?

Espinacas

Y si las castañas no podían estar ausentes… tampoco lo pueden estar las espinacas. Si quieres comer bien en otoño piensa en integrar a tus menús semanales este alimento extremadamente rico en agua, con pocas grasas e hidratos de carbono y mucha fibra, vitaminas y sales minerales.

Recuerdas a Popeye, ¿verdad? Aquel marinero mazado de la pipa en la boca. Pues el asunto de su fuerza y los botes de espinacas tiene su gracia, verás. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial había tantas personas con anemia en Estados Unidos que el gobierno buscó una solución llevando a cabo numerosos estudios sobre diferentes alimentos. En uno de ellos el pobre “escribano” olvidó poner una coma atribuyéndole a 100 gramos de espinacas 17 mg. de hierro, en lugar de los 1,7 que en realidad contienen (¡y que ya son!).

Kiwis

¿Más cosas? Haberlas haylas para comer bien en otoño. Pensemos ahora en los kiwis. ¿Sabías que este alimento nació en China, en las laderas del Himalaya, fruto de una planta trepadora que puede superar los nueve metros de altura?

Lo cierto es que allí no tuvo demasiado éxito y viajó a Inglaterra con similar resultado, hasta que en 1904 fue exportado a Nueva Zelanda como planta ornamental donde pronto dieron cuenta de sus frutos, gozando de tanto prestigio y aprecio que le otorgaron el nombre común del ave no voladora, emblema nacional, del mismo nombre: sí, sí, kiwi.

Con casi el doble de vitamina C que sus primos, naranjas y limones, el kiwi es ideal para comer bien en otoño porque es muy rico en fibra y antioxidantes, lo que retrasa el envejecimiento de los tejidos, refuerza el sistema inmunitario y ayuda a la recuperación de lesiones óseas y cartilaginosas. Además, reduce el estrés y la retención de líquidos, combate el estreñimiento y la anemia, protege de los rayos solares y mejora la digestión y la circulación sanguínea. ¿Quién da más?

El caqui

No se trata de comparar, pero sin duda el caqui es otra fruta perfecta para comer bien en otoño. Su inconfundible sabor dulce lo hace portador de un elevado porcentaje de hidratos de carbono en relación a otras frutas -un 16%- pero también es muy rico en fibras, betacarotenos, vitaminas A, B y C y minerales como el potasio.

Todo ello lo convierte en una fruta ideal para cuidar la piel, combatir los kilos de más, el estreñimiento, el colesterol y la hipertensión. Está especialmente indicado para personas mayores, deportistas y mujeres embarazadas, dado su alto aporte energético.

Su nombre original era Diospyros que proviene del griego y significa “fruto divino.” Pero ¿sabías que también recibe el nombre de “palosanto” porque su mejor momento de maduración es alrededor de la festividad de Todos los Santos?

Puerro

Ya casi estamos terminando, pero no podemos hacerlo sin antes mencionar al puerro. ¿Te has fijado alguna vez en que el escudo de Gales está rodeado de puerros? Igual que nosotros tenemos una granada, ellos tienen puerros. Cuenta la leyenda que en la batalla de Heathfield, que enfrentó a galeses y sajones, el santo del lugar le dijo al rey de los galos: ‘Pon un puerro en tu cabeza y vencerás’.

Y así fue. Los galos ataron puerros a sus cascos para poder distinguirse de los invasores y vencieron. En honor a su santo y a esta astuta maniobra, hoy hay puerros en su heráldica.

Guerras aparte, el puerro es rico en agua, fibra, ácido fólico, carotenos y potasio. Ayuda a combatir infecciones e inflamaciones, es diurético, favorece el tránsito intestinal y la circulación sanguínea, y reduce el colesterol y los triglicéridos. ¿Has probado alguna vez a sustituir la cebolla de las ensaladas por esta hortaliza? ¡No dejes de hacerlo!

 

Y hasta aquí llega nuestro repaso vegetal para comer bien en otoño. ¿Te ha gustado? Recuerda que la naturaleza nos da lo que necesitamos en cada momento, así que hazle caso y consume productos de temporada. ¡Feliz otoño!